Imagen de Bob Bello en Pixabay

Hombre de ciudad

Acababa de pisar la pila,

La mañana estaba altanera

Y la esquina brillaba de inquina.

La ciudad lo esperaba.

Le pesaba el pie izquierdo,

Algún perro de la cuadra

Le había dejado un regalo.

Maldijo la calle,

Caminó hasta el viejo árbol de roble

Y probó la limpieza varias veces contra él.

Subió al primer autobús que vio.

El perro había pescado otra víctima,

Él lo imaginó feliz y no quiso averiguar porqué.

Bajó la guardia y por esa escotilla de la existencia

Se observó deprimido.

La mierda de perro también afecta la autoestima de un hombre.

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